5 claves sobre regulación de activos digitales en México

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México 2026
• Panel Token Americas

La tokenización de bienes reales, los agentes de inteligencia artificial que ya mueven dinero sin supervisión, y una iniciativa de ley de stablecoins: así se resume el panel que reunió a especialistas en regulación financiera y activos virtuales para diagnosticar hacia dónde va —y hacia dónde debería ir— el marco normativo mexicano.

El panel fue moderado por Pedro Leiva, empresario con más de 15 años de trayectoria en compliance y PLD/FT en el sector fintech, y contó con la participación de Yazaret Sánchez (representante de Woman in Crypto México), José Fernández (cofundador de BlueMint Fintech México, abogado especializado en activos virtuales y maestro por Harvard Law School) y Christian Narváez (fundador y socio director de Rayo Capital Group, con más de una década de experiencia en Wall Street).

Cinco claves del panel

1. La tokenización avanza sin certeza jurídica sobre la propiedad

Para los panelistas, la tokenización es el tema regulatorio más discutido de los últimos años —y también el más caro de dejar sin resolver—. El problema no es técnico: hoy ya es posible tokenizar un inmueble o incluso instrumentos agrícolas. El problema es que, ante una controversia, México carece de un mecanismo que acredite jurídicamente esa propiedad tokenizada, porque el proceso sigue dependiendo del ejercicio notarial y de los registros públicos tradicionales.

Los especialistas citaron a Argentina como un caso donde la regulación de la propiedad tokenizada avanza de forma más ordenada, y mencionaron proyectos mexicanos ya en marcha —como uno enfocado en instrumentos de deuda (ETs), respaldado por una opinión legal de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)— como precedentes de que sí hay caminos posibles, aunque todavía sin el marco legal adecuado.

  •  Dato clave
US$60.000 millones
Es el flujo estimado de remesas que México recibe cada año desde Estados Unidos, el corredor geopolítico que los panelistas identificaron como uno de los motores detrás del giro regulatorio hacia los activos digitales y las stablecoins.

 

2. Los agentes de IA operan en un vacío regulatorio total

Más allá de los modelos de lenguaje con los que cualquier usuario interactúa, la preocupación del panel se centró en los agentes de IA: programas que ya ejecutan instrucciones financieras de forma autónoma, abren productos y mueven dinero. Según los panelistas, hoy no existe en México ninguna norma que regule específicamente esta capa de automatización, y un mal diseño de instrucciones puede derivar en depósitos indebidos, respuestas erróneas o incluso agentes compitiendo entre sí con consecuencias no previstas.

La recomendación compartida fue que, ante la ausencia de regulación, cada empresa debe garantizar trazabilidad interna: poder identificar dónde se originó una falla y quién era responsable de la supervisión del agente. Se mencionó como referencia la normativa europea de IA que entró en vigor recientemente, como un modelo que México podría adaptar.

3. Lo que cambió: remesas, medios de pago y el efecto MiCA/GENIUS

¿Por qué reguladores como Banxico, el SAT y la CNBV empezaron a moverse hacia reglas más claras sobre activos virtuales? Según el panel, no fue por iniciativa propia sino porque cambió la realidad del mercado: los criptoactivos pasaron de ser instrumentos especulativos a convertirse, en la práctica, en un medio de pago.

Dos factores acentuaron la urgencia: el corredor de remesas entre Estados Unidos y México, y la entrada en vigor de marcos como MiCA en Europa y la ley GENIUS en Estados Unidos, que empujaron a las autoridades mexicanas a no quedarse atrás.

  •  Dato clave
11%
De las empresas en México ya ha operado con stablecoins, según una cifra citada durante el panel, una señal de que la adopción corporativa avanza más rápido que el marco normativo que debería acompañarla.

 

4. La iniciativa mexicana de stablecoins genera dudas: ¿oligopolio y silencio sobre USDT y USDC?

La discusión más crítica del panel giró en torno al proyecto de ley que regularía la emisión de stablecoins referenciadas al peso mexicano, limitando esa facultad a bancos e Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE). Los panelistas señalaron tres objeciones principales:

  • Genera un oligopolio de facto, al dejar la emisión en manos de un grupo reducido de entidades ya autorizadas.
  • Confunde el tratamiento regulatorio, al no resolver con claridad si el emisor de una stablecoin actúa como entidad financiera sujeta a sus propias reglas antilavado, o como actividad vulnerable bajo la ley general.
  • No dice nada sobre las stablecoins extranjeras (USDT, USDC), que siguen circulando en México sin marco específico, lo que —según los especialistas— deja sin resolver el problema real.

5. Certidumbre regulatoria es igual a capital: la lección del GENIUS Act

Para cerrar, el panel usó a Estados Unidos como caso de estudio. El valor del GENIUS Act, señalaron, no está solo en las reglas que fija hoy, sino en que da certeza de que esas reglas sobrevivirán a distintas administraciones. Esa previsibilidad es lo que permite a las instituciones financieras grandes comprometer capital a largo plazo sin temor a que un cambio de gobierno vuelva ilegal lo que ayer era legal.

La conclusión del panel fue clara: sin ese tipo de certidumbre, el capital y el talento seguirán buscando otras jurisdicciones antes que apostar por construir en México.

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