Banca 2026: crece el balance, cae la rentabilidad

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  • Pese a un récord de US$1,3 billones en ganancias netas, el retorno sobre el capital de la banca global cayó a 11,8% en 2025, lejos del pico de 20% registrado entre 2003 y 2007
  • Mientras el ROTE de la banca se debilita, las fintechs ya capturan el 17% de los ingresos de la industria y el mercado sigue sin confiar en un crecimiento sostenido

Banca 2026: menos rentabilidadLa banca global cerró 2025 con un resultado que a primera vista luce espectacular: una ganancia neta de US$1,3 billones, un 7% más que el año anterior. Pero detrás de esa cifra hay una señal de alerta que los balances no siempre muestran a simple vista. El retorno sobre el capital tangible (ROTE, por sus siglas en inglés) —la métrica que mide qué tan eficientemente los bancos convierten su capital en ganancias— cayó a 11,8%, desde el 12,4% registrado en 2024. Es la paradoja que atraviesa hoy a la industria: nunca ganó tanto dinero en términos absolutos, y sin embargo, cada dólar de capital invertido rinde un poco menos que antes.

Según el Global Banking Annual Review 2026 de McKinsey, esta desconexión entre ganancia nominal y rentabilidad relativa no es un dato menor ni pasajero. Es la continuación de una tendencia que ya lleva más de dos décadas.

Por qué el ROTE importa más que la ganancia bruta

La ganancia neta es una foto del tamaño del negocio; el ROTE es una foto de su calidad. Un banco puede ganar más dinero simplemente por operar a mayor escala, prestar más, o beneficiarse de tasas de interés favorables, sin que eso signifique que esté usando su capital de forma más eficiente. Ahí es donde el dato de McKinsey golpea más fuerte: el 11,8% de ROTE actual está lejos del 20% que la banca supo tocar entre 2003 y 2007, en lo que la consultora describe como los años dorados de rentabilidad del sector. Es decir, incluso en un año de ganancias récord, la industria sigue operando muy por debajo de su propio techo histórico.

Esta brecha no es solo una curiosidad estadística para analistas financieros. Marca el ritmo al que los bancos pueden reinvertir en tecnología, absorber shocks macroeconómicos o competir con jugadores más ágiles del ecosistema fintech.

Lo que el mercado ya está diciendo

Si la rentabilidad estuviera realmente en un sendero de recuperación sólida, los inversores deberían estarlo reflejando en las valuaciones. No es lo que ocurre. McKinsey señala que los ratios de precio-valor libro (P/B) y precio-ganancias (P/E) de la banca siguen siendo los más bajos de cualquier industria, y que la brecha con otros sectores apenas se cerró pese a los buenos resultados de 2024 y 2025. La lectura es clara: el mercado celebra el resultado del año, pero no está comprando una historia de crecimiento sostenido a largo plazo. Es un veredicto de cautela, no de confianza plena.

La presión que no da tregua: fintechs y neobancos

Parte de esa cautela del mercado tiene un nombre y apellido: la competencia que ejercen las fintechs sobre los pools de ganancias más valiosos de la banca. El informe de McKinsey indica que las fintechs ya capturan el 17% de los ingresos totales de la industria, mientras que la banca transaccional y de distribución —uno de los segmentos más rentables— concentra el 57% de las ganancias bancarias globales. Es en ese terreno, justamente, donde neobancos como Nubank, Revolut, Wise o Robinhood vienen ganando terreno, construyendo suites de productos cada vez más amplias que antes eran dominio exclusivo de la banca tradicional.

La consultora describe esta dinámica como un «empate incómodo»: ni las fintechs lograron desplazar a la banca establecida, ni la banca logró neutralizar del todo el avance de estos competidores más livianos y digitales. Lo que sí cambió es que el capital volvió a fluir hacia el sector fintech —con un rebote de aproximadamente 40% desde 2023— y buena parte de esa inversión se está dirigiendo justamente a los jugadores que ya alcanzaron escala y ahora atacan de lleno los segmentos más rentables: pagos, gestión de patrimonio, mercados de capitales y crédito.

La variable que puede acelerar todo: la IA

Un último dato del informe conviene tenerlo en el radar: la adopción de inteligencia artificial generativa avanza a una velocidad sin precedentes. Según McKinsey, la IA generativa ya alcanzó al 45% de la población adulta en edad de trabajar en Estados Unidos en apenas dos años, un ritmo de adopción que a la banca digital le llevó 15 años lograr. Esa velocidad plantea un desafío nuevo para los bancos: ya no alcanza con tener una estrategia de precisión bien diseñada, como las que la propia consultora venía recomendando en informes anteriores. Ahora hace falta una velocidad de ejecución que muchos líderes bancarios probablemente nunca tuvieron que manejar antes.

La pregunta que queda abierta para el resto del año es si la banca logrará achicar la brecha entre ganancia y rentabilidad antes de que fintechs y neobancos —cada vez más rápidos para incorporar tecnología— terminen de consolidar su lugar en los segmentos más rentables del negocio.

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