- Fintech chilena es la primera institución internacional autorizada para operar con criptoactivos bajo la nueva regulación en Bolivia
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Vita Wallet avanza también despliega su tarjeta en Argentina y tiene la mirada puesta en Estados Unidos
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Su modelo revela cómo se construye una plataforma de pagos transfronterizos desde el sur
En el ecosistema de pagos internacionales de América Latina, pocas compañías tienen una historia de expansión tan metódica como Vita Wallet. La fintech chilena, fundada con foco en transferencias transfronterizas, viene construyendo presencia en Chile, Colombia, México, Argentina, Bolivia y Perú con una estrategia que combina infraestructura tecnológica y alianzas de distribución.
La semana pasada sumó un hito significativo: se convirtió en la primera institución internacional en obtener la autorización para operar con criptoactivos en Bolivia, tras la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio fintech del país, impulsado por el Decreto Supremo N° 5384 y reglamentado por la ASFI.
La norma formalizó a las Empresas de Tecnología Financiera como Servicios Complementarios del sistema financiero, con plazo hasta el 30 de abril de 2026 para adecuarse. Vita cumplió antes.
La regulación como activo estratégico
La autorización habilita a Vita Wallet para operar libremente entre el mundo fiat —pesos bolivianos— y cripto, preparando el terreno para una futura licencia definitiva. En la práctica, eso significa que la compañía puede ofrecer servicios de conversión entre moneda local y activos digitales bajo un marco legal claro.
La apuesta no es exclusivamente cripto. Como parte de la operación en Bolivia, Vita habilitará próximamente abonos en bolivianos en sus cuentas, lo que permitirá a las empresas gestionar capital con mayor agilidad dentro del sistema financiero local. El foco está en el segmento corporativo: importadores, exportadores de servicios y empresas que necesitan mover dinero entre jurisdicciones sin pasar por la banca corresponsal tradicional.
Argentina: la tarjeta y su infraestructura
Casi en simultáneo con esta noticia, Vita anunció el lanzamiento de su Vita Card en Argentina, en alianza con Pomelo. El producto está orientado a freelancers, trabajadores remotos y usuarios de e-commerce que requieren un medio de pago internacional ágil para sus operaciones diarias.
La arquitectura es relevante para quienes trabajan en infraestructura de pagos. Pomelo provee a Vita la licencia de BIN Sponsor necesaria para emitir las tarjetas, tecnología de procesamiento de transacciones en tiempo real y capacidad de tokenización que habilita pagos a través de billeteras digitales con NFC. Es decir: Vita aporta la relación con el usuario y la red de transferencias internacionales; Pomelo aporta la capa de emisión y procesamiento. Un modelo de capas que se vuelve cada vez más frecuente en la región.
La alianza replicó en Argentina lo que ambas compañías desarrollaron en Colombia desde abril de 2025, donde la Vita Card tuvo su debut.
El modelo que viene: supra fintech y Estados Unidos
Con más de 300.000 usuarios —cerca del 50% concentrados en Chile— y más de 2.500 empresas en plataforma, Vita Wallet se prepara para su desembarco en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026. La compañía define ese movimiento como el paso central de su estrategia para convertirse en lo que su CEO, Joel Zambrano, llama una «supra fintech«: una infraestructura regional de pagos transfronterizos que conecte América Latina con los mercados globales.
El diferencial tecnológico que señala para ese mercado es concreto: la integración con los sistemas RTP y FedNow en Estados Unidos, que permite transferencias casi inmediatas con costos hasta un 50% menores que los de la banca tradicional.
Las empresas latinoamericanas que exportan servicios, cobran en el exterior o pagan a proveedores internacionales siguen dependiendo de una infraestructura bancaria lenta y cara. Vita apuesta a que la combinación de licencias regulatorias, integración con rieles de pago rápido y una capa de tarjetas físicas y virtuales puede resolver ese problema de manera sostenible, mercado por mercado.
Bolivia fue esta semana la demostración más reciente de que esa estrategia avanza.





