Cobros recurrentes: una alianza con potencia

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  • La colombiana Cobre y la chilena Toku anunciaron una integración técnica que permitirá a empresas mexicanas con modelos de cobros recurrentes
  • La clave: el sistema SPEI. La alianza tiene el potencial de mover más de US$200 millones al año

Cobros recurrentes: una alianza con potenciaEl anuncio llega en un momento en que el riel sobre el que se monta —el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI)— atraviesa una de sus etapas de mayor crecimiento desde que Banxico lo puso en marcha, y en un segmento de cobranza donde, en los últimos 24 meses, varios jugadores con propuestas muy similares han levantado decenas de millones de dólares para pelear el mismo territorio.

La colombiana Cobre y la chilena Toku anunciaron esta semana una integración técnica que permitirá a empresas mexicanas con modelos de cobro recurrente —aseguradoras, telecomunicaciones, educación, servicios básicos y negocios de suscripción— recibir pagos vía SPEI las 24 horas, los siete días de la semana, con conciliación automática. Según ambas compañías, la alianza tiene el potencial de mover más de US$200 millones al año.

El tablero: un riel que ya mueve diez veces el PIB de México

Durante 2025, el SPEI procesó más de 7,300 millones de transferencias, un crecimiento de 36.8% frente a 2024, según cifras presentadas por la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, ante el Senado. Un reporte de Bitso Business elaborado junto con la firma de datos Tukan calculó que el valor canalizado por esa red superó los 347 billones de pesos en el año, una cifra equivalente a diez veces el PIB nominal del país y a un ritmo de 222 operaciones por segundo.

Lo relevante para una alianza como la de Cobre y Toku está en el segmento corporativo. El mismo estudio detalla que las transferencias superiores a 10,000 pesos —donde se concentran nóminas, pagos a proveedores y cobros empresariales— pasaron de 67 millones de operaciones en 2014 a 415 millones en 2025, por un monto que ya ronda los 339 billones de pesos. Para 2026, Banxico proyecta que el volumen de transferencias SPEI supere por primera vez al de los pagos con tarjeta de crédito y débito, un cambio estructural que varias fintechs de pagos B2B llevan meses anticipando en sus tesis de inversión.

El problema de fondo: la morosidad que persigue a las suscripciones

La propuesta de valor de Toku no es nueva, pero responde a un punto de dolor real y bien documentado en la región: la cobros recurrentes en América Latina arrastra algunas de las tasas de rechazo y morosidad más altas a nivel global, según ha señalado la propia compañía. Fundada en Chile en 2020, Toku construyó su negocio bajo lo que llama un modelo de «Payment Relationship Management» (PRM): conectar directamente a las empresas con los bancos para automatizar el ciclo completo de cobro, desde el contacto con el cliente hasta la recuperación de pagos vencidos.

El crecimiento de la compañía explica por qué este tipo de alianzas se han vuelto frecuentes. Tras una primera ronda de US$9.3 millones en 2024 para acelerar su llegada a México y su desembarco en Brasil, Toku cerró en abril de 2025 una Serie A de US$48 millones liderada por Oak HC/FT —con Gradient Ventures, F-Prime Capital, Clocktower y Y Combinator entre los inversionistas—, la mayor ronda de este tipo levantada por una fintech fundada y liderada por una mujer en la región, según Crunchbase. La operación valoró a la compañía en más de US$175 millones y elevó su capital total levantado a US$55 millones en tres años. Toku reporta hoy más de US$1,800 millones procesados al año, una transacción cada dos segundos y un crecimiento de cartera de clientes de 160% en 2024.

Del lado de Cobre, la apuesta mexicana también acelera. La fintech colombiana —que cerró una Serie B de US$35 millones liderada por Oak HC/FT en 2024— inició operaciones formales en México ese mismo año conectándose directamente al SPEI. Para mediados de 2025 ya trabajaba con más de 50 empresas mexicanas y se fijó la meta de procesar más de US$1,000 millones al mes hacia fin de año, dentro de una base regional de más de 300 clientes entre México, Colombia y Estados Unidos.

Un terreno cada vez más disputado

Cobre y Toku no son los únicos compitiendo por convertirse en la capa de infraestructura sobre la que corren los cobros B2B en México. En el segmento de pagos de servicios, recargas y gift cards, tapi adquirió en 2025 las operaciones de Arcus que Mastercard había heredado, consolidando otro actor capaz de procesar liquidación y conciliación sobre SPEI. Clara, una de las fintechs B2B más visibles del país, combina tarjetas corporativas y gestión de gastos con pagos SPEI financiados para proveedores. Y en el plano regional, un análisis reciente del ecosistema de cobranza recurrente ubica a Toku frente a competidores con enfoques distintos —Belvo en open finance, Kushki en pagos cross-border, dLocal en clientes enterprise, Pomelo en tarjetas corporativas— y frente a soluciones globales como Stripe Billing o Recurly, que operan sin la adaptación regulatoria y bancaria local que estos jugadores latinoamericanos venden como su diferencial.

Esa especialización —banca local, cumplimiento regional, soporte en español— es, según los propios actores del sector, lo que está empujando a una ola de alianzas de infraestructura: en lugar de construir conexiones bancarias propias, las plataformas de cobranza prefieren integrar la tubería de pagos de un especialista y enfocar su producto en la relación con el cliente final.

Las empresas mexicanas con modelos de suscripción pueden lograr finalmente eliminar esa fricción de cobranza, que durante años se resolvió con recordatorios manuales y domiciliaciones fallidas, y adoptar un riel que opera en tiempo real y sin intervención humana.

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