- EE.UU. estudia impulsar las stablecoins en dólares en el exterior para blindar el rol de la moneda como reserva global
- Esta asociación con el sector privado para expandir el uso internacional de tokens respaldados por dólares, en momentos en que la competencia de China y Europa por los pagos digitales se intensifica y la deuda pública estadounidense supera los 40 billones de dólares
El gobierno de los Estados Unidos analiza una iniciativa para promover el uso de stablecoins denominadas en dólares fuera de Estados Unidos, según reveló Bloomberg citando a fuentes con conocimiento directo de las conversaciones internas. El objetivo declarado es doble: reforzar el estatus del dólar como moneda de reserva mundial y generar una mayor demanda de bonos del Tesoro estadounidense, en momentos en que Washington enfrenta una deuda pública que superó los 40 billones de dólares el mes pasado.
Un plan aún sin forma oficial
De acuerdo con el reporte, la Casa Blanca podría avanzar en el desarrollo de joint ventures entre agencias federales y empresas del sector privado para llevar stablecoins en dólares a mercados internacionales. Las agencias mencionadas incluyen al Departamento del Tesoro, al Departamento de Estado y a la U.S. International Development Finance Corporation (DFC), organismo que financia proyectos del sector privado en economías en desarrollo y que hoy está encabezado por Ben Black, hijo del cofundador de Apollo Global Management, Leon Black.
Ni el Tesoro ni la Casa Blanca respondieron a los pedidos de comentarios de la prensa. Voceros del Departamento de Estado y de la DFC, por su parte, declinaron hacer declaraciones. Tampoco se conocieron detalles sobre qué países serían los primeros destinos de la iniciativa, qué empresas participarían, montos de inversión o plazos de implementación. Medios especializados como CoinGape señalaron que firmas como Circle y Paxos —dos de los principales proveedores de infraestructura para stablecoins— podrían ser parte de futuras asociaciones, aunque esto no fue confirmado por fuentes oficiales.
La lógica detrás de la jugada: stablecoins como compradoras de deuda
El vínculo entre stablecoins y demanda de Treasuries no es casual ni nuevo en el discurso oficial. La Ley GENIUS, sancionada el año pasado, estableció un marco regulatorio federal que obliga a los emisores de stablecoins de pago a respaldar sus tokens con activos como dólares en efectivo y bonos del Tesoro de corto plazo. Esto significa que, cuanto mayor sea la adopción global de estos instrumentos, mayor será —en teoría— la demanda de deuda estadounidense necesaria para respaldarlos.
Según cifras del propio Tesoro, los emisores de stablecoins ya mantienen cerca de 200.000 millones de dólares en letras y valores gubernamentales de corto plazo. Un análisis de febrero del organismo sugirió que el crecimiento del uso de stablecoins fuera de EE.UU., especialmente entre usuarios que no poseen previamente activos en dólares, podría traducirse en demanda incremental «nueva» para la deuda de corto plazo, y no simplemente en un desplazamiento de fondos que ya estaban denominados en dólares.
Este argumento fue defendido públicamente por distintos funcionarios en los últimos meses:
- En febrero de 2025, David Sacks, entonces asesor de la Casa Blanca para criptoactivos e inteligencia artificial, sostuvo que las stablecoins podían extender el dominio internacional del dólar y generar billones de dólares adicionales en demanda de deuda pública.
- En julio de 2025, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó públicamente la Ley GENIUS al señalar que la regulación de stablecoins de pago reforzaría el estatus del dólar como moneda de reserva y ampliaría el acceso global a la economía en dólares.
- El 17 de agosto, el Tesoro publicó una propuesta de reglamentación y abrió un período de comentarios públicos sobre la emisión, oferta y venta de stablecoins de pago, en el marco de la implementación de la ley.
El rol ampliado de la DFC
Un dato que cobra relevancia en este contexto es la expansión reciente de las facultades de la DFC. Tras su reautorización en diciembre de 2025, el Congreso elevó el techo máximo de exposición de la agencia a 205.000 millones de dólares, creó un fondo rotativo de capital (equity) de 5.000 millones de dólares y aumentó al 40% el límite de participación accionaria minoritaria que puede tomar en proyectos. La ley además extendió el mandato de la agencia hasta 2031 y amplió la lista de países donde puede invertir.
Esto la posiciona como un vehículo con capacidad legal y financiera para participar en inversiones público-privadas vinculadas a stablecoins, aunque la propia agencia aclaró que cualquier proyecto de este tipo debería atravesar su proceso habitual de revisión, que incluye due diligence, aprobaciones internas y notificación al Congreso antes de cualquier cierre.
La carrera geopolítica por los pagos digitales
La eventual ofensiva estadounidense no ocurre en el vacío. China avanza con el yuan digital a través del proyecto mBridge, una plataforma para transacciones transfronterizas entre monedas digitales de bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés). Por su parte, el Banco Central Europeo prepara un piloto de euro digital de doce meses, cuyo lanzamiento está previsto para la segunda mitad de 2027.
En ese tablero, Washington parece apostar por un camino distinto al de sus competidores: en lugar de impulsar una moneda digital de banco central propia, busca capitalizar el crecimiento orgánico de stablecoins privadas —hoy lideradas por Tether (USDT) y Circle (USDC)— para extender el alcance del dólar digital sin asumir directamente el rol de emisor.
La otra cara de la moneda: financiar los 40 billones de deuda
Más allá del argumento geopolítico, varios análisis conectan la iniciativa con una necesidad más concreta: abaratar el financiamiento de la deuda pública estadounidense. Según reportó BeInCrypto, un estudio de la Fed de Richmond concluyó que una mayor adopción de stablecoins respaldadas por reservas incrementa la demanda de Treasuries y puede ejercer presión a la baja sobre las tasas de interés, un efecto que podría ayudar a Washington a financiar su deuda de manera más económica.
Lo que todavía no se sabe
Como remarcó CryptoTimes, el vínculo entre adopción de stablecoins y demanda de Treasuries sigue siendo, por ahora, el argumento oficial de la administración más que un hecho de mercado consolidado. La magnitud real de cualquier demanda adicional dependerá de factores como el ritmo de adopción, la composición de las reservas de los emisores y, sobre todo, de si los nuevos usuarios de stablecoins provienen de economías donde no tenían previamente ahorros en dólares —condición necesaria para que se trate de demanda genuinamente nueva y no de una simple sustitución de activos.