El euro digital, a dos velocidades

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  • Europa tiene, en simultáneo, dos carreras por construir el euro digital: LA banca privada avanza y lleva ventaja.
  • El Banco Central Europeo (BCE) convoca a un piloto

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LAS DOS NOTICIAS DE LA SEMANA SOBRE EL EURO DIGITAL

Qivalis, la stablecoin bancaria que ya está en marcha

El consorcio Qivalis nació con un grupo fundador de bancos europeos de peso —ING, UniCredit, BNP Paribas, CaixaBank, Danske Bank, DekaBank, KBC, Raiffeisen Bank International, SEB, Banca Sella, DZ BANK y BBVA— y sumó después 25 entidades más hasta llegar a 37 bancos de 15 países, entre ellas ABN AMRO, Rabobank, Bankinter, Banco Sabadell, Abanca, Kutxabank y Cecabank.

El vehículo, Qivalis B.V., tramita su autorización como Entidad de Dinero Electrónico ante el Banco Central de los Países Bajos y apunta a lanzar su token en la segunda mitad de este año. No es un proyecto experimental: es una stablecoin bajo el Reglamento MiCA, categorizada como Electronic Money Token, con reservas líquidas obligatorias (mínimo 30% en cuentas segregadas en entidades de crédito, el resto en activos seguros denominados en euros) y con un derecho de crédito directo del usuario contra el emisor.

Los propios bancos son bastante explícitos sobre el porqué. Bankinter habla de que la iniciativa «va a suponer un antes y un después» en la liquidación de transacciones en la eurozona. Kutxabank apunta a convertirse en un «estándar de referencia europeo» para pagos y liquidaciones tokenizadas. Y el trasfondo competitivo lo resume bien un dato: Tether (USDT) y Circle (USDC) concentran alrededor del 90% del mercado global de stablecoins, mientras que las vinculadas al euro apenas representan el 0,2% de la circulación, pese a que la moneda comunitaria participa entre el 20% y el 25% de las transacciones mundiales en divisas convencionales.

El euro digital del BCE, todavía en fase de piloto

Mientras tanto, el BCE avanza con su propio proyecto de moneda digital de banco central (CBDC), pero a otro ritmo. Esta semana abrió la convocatoria para que comercios online y de comercio móvil de la eurozona se sumen a un piloto de 12 meses, con solicitudes hasta el 27 de octubre y arranque previsto para el segundo semestre de 2027. Las empresas seleccionadas probarán pagos beta con euro digital en entornos de venta a distancia.

Ese piloto llega después de que, en julio, el BCE ya hubiera seleccionado a 36 proveedores de servicios de pago —entre ellos Revolut, Stripe, Deutsche Bank y UniCredit— para dar soporte a la adopción por parte de usuarios y comercios. Pero el proyecto sigue condicionado: la versión que se probará no tendrá curso legal, la participación es voluntaria y sin remuneración, y la decisión final sobre si el euro digital se emite o no depende todavía de que se apruebe la legislación europea correspondiente, algo que no está garantizado en los plazos que maneja el propio banco central.

El desfasaje

Puestas en una línea de tiempo, las dos iniciativas muestran una asimetría

Qivalis Euro digital (BCE)
Naturaleza Stablecoin privada (EMT bajo MiCA) CBDC — pasivo directo del banco central
Emisor Consorcio de 37 bancos comerciales Eurosistema
Infraestructura Ethereum (blockchain pública) Infraestructura propia del BCE
Marco legal Ya operativo bajo MiCA Pendiente de legislación de la UE
Próximo hito Lanzamiento previsto en 2026 Piloto con comercios recién en 2027
Riesgo para el usuario Derecho de crédito frente al emisor, sin cobertura de fondo de garantía de depósitos Sin riesgo de crédito, dinero público

 

La banca privada no está esperando a que el euro digital público esté listo para moverse. Y hay una razón concreta para el apuro: el propio BCE evalúa fijar un tope a la tenencia individual de euros digitales —una cifra que circula es 3.000 euros— para evitar una fuga masiva de depósitos bancarios en caso de crisis. Para los bancos que integran Qivalis, mover primero significa quedarse con la liquidez, las comisiones on-chain y el rol de canal de distribución antes de que el BCE tenga siquiera marco legal para operar.

Por qué esto no es solo un tema europeo

Para una audiencia de fintech y pagos en América Latina, el patrón es reconocible: la misma tensión entre stablecoins privadas (bancarias o no) y proyectos de moneda digital de banco central se está discutiendo, con matices, en varios mercados de la región. Europa ofrece un caso de estudio en tiempo real de qué pasa cuando el sector privado no espera a que el regulador termine de definir las reglas: construye adopción, casos de uso y relaciones comerciales mientras la CBDC todavía está en fase de consulta legislativa. Cuando el euro digital finalmente llegue —si llega en los plazos que maneja el BCE—, se va a encontrar con un terreno donde la banca comercial ya fijó buena parte del estándar de pagos en euros on-chain.

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