- Un estudio se propuso analizar el acceso financiero a nivel empresarial en México.
- Los resultados arrojan que hay 1.17 millones de unidades económicas fuera del radio bancario
El BBVA Research construye por primera vez un indicador de acceso financiero a nivel empresarial. Los datos exponen una segmentación clara: alta cobertura en sectores urbanos y formales, cobertura crítica en microempresas y agro.
El mapa define dónde están las oportunidades de expansión —y los desafíos— para la banca comercial en México.
Políticas públicas orientadas al crecimiento
La Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030 (PNIF) amplió formalmente su alcance al incorporar a las empresas como sujeto de política, junto a las personas físicas.
En ese marco, el BBVA Research generó el primer indicador de proximidad geográfica a infraestructura bancaria construido a escala empresarial para México, utilizando el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (Denue) del Inegi con datos a mayo de 2025.
El resultado agrega una dimensión nueva al diagnóstico de inclusión: de las 6.5 millones de unidades económicas activas en el país, 81.9% se ubica a no más de 2 km de un punto de acceso de banca múltiple —sucursal, cajero o corporativo—.
La cobertura sube a 91.9% en 4 km y a 94.8% en 7 km. Son cifras comparables, en orden de magnitud, a las de cobertura poblacional que la CNBV ya publica: en 2024, el 85.7% de la población y el 89.8% de las localidades estaban dentro de un radio de 4 km de al menos una sucursal.
La microempresa concentra el riesgo de exclusión
La desagregación por tamaño revela una correlación directa entre escala y acceso. Las grandes empresas tienen 96.4% de cobertura a 2 km y 99.0% a 7 km. Las medianas alcanzan 94.2% y 97.2%, respectivamente. Las microempresas, en cambio, se quedan en 81.3% a 2 km —y son, con mucho, el segmento numéricamente dominante.
En términos absolutos: 1,147,795 micronegocios sin infraestructura bancaria en un radio de 2 km. Las pequeñas suman 24,121 en la misma situación; las medianas, 1,360; las grandes, 513.
La variable de tipo de establecimiento añade otro matiz: las unidades semifijas —puestos de mercado, comercios itinerantes con domicilio fijo— muestran mayor proximidad bancaria (89.4% a 2 km) que las fijas (81.7%), probablemente porque tienden a concentrarse en zonas comerciales urbanas densas. A partir de 4 km, ambas categorías convergen por encima del 91%.
Sectores con cobertura crítica: agro y minería
La segmentación sectorial es donde el análisis resulta más operativo para la banca. Construcción (96.9% a 2 km), corporativos (97.4%) y servicios profesionales (97.0%) presentan cobertura casi total incluso en radios cortos —sectores de alta formalización, concentrados geográficamente en centros urbanos y parques empresariales.
En el extremo opuesto, agricultura cae a 27.9% de cobertura a 2 km —y solo llega a 41.2% si se amplía a 7 km—. Minería registra 37.5% a 2 km y 76.9% a 7 km. Otros servicios (categoría heterogénea que incluye actividades comunitarias y personales en zonas periurbanas) se quedan en 62.9% a 2 km. El informe atribuye esta dispersión, en principio, al uso extensivo de suelo; pero el efecto práctico es el mismo: son los segmentos con menor penetración bancaria y, por tanto, con mayor potencial de bancarización.
En manufactura, el número es relevante por volumen: 149,704 unidades a más de 2 km de banca múltiple. En agricultura, 18,367; en minería, 1,196.
Implicaciones para la estrategia de expansión
El indicador construido por BBVA Research opera como herramienta de segmentación geográfica para decisiones de red. Identifica con precisión los vacíos de cobertura por sector, tamaño y localización —información directamente aplicable a estrategias de expansión de corresponsales, apertura de sucursales, o diseño de productos digitales orientados a segmentos sub-atendidos.
La PNIF 2025-2030 abre una ventana de alineación entre agenda regulatoria y oportunidad comercial. El millón largo de micronegocios sin banco en un radio caminable representa simultáneamente el núcleo del problema de inclusión y el espacio donde la banca —con modelos de atención adecuados— todavía tiene margen de crecimiento.





