Interoperabilidad on chain: el riel que conecta a la región

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  • Un nuevo reporte muestra cómo Latinoamérica le bajó el costo de mover dólares en dos órdenes de magnitud: de 6,36% por los canales tradicionales a centavos por transacción on-chain
  • Los avanzados sistemas de la banca local —como Pix—no interoperan entre sí ni cruzan fronteras

Un reciente reporte de Stablecoin Insider —elaborado junto a Mandioca, Movantis, Pomelo, Rise y VelaFi— documenta un mercado que dejó de ser una historia de cobertura cambiaria individual para convertirse en infraestructura de pagos a escala regional: 1,5 billones de dólares en volumen acumulado y una velocidad de crecimiento que triplica a la de Estados Unidos.

Durante años, la narrativa sobre cripto en América Latina se resolvió con una frase: «la gente compra dólares digitales porque no confía en su moneda». The LatAm Stablecoin Economy 2026 no descarta esa lectura, pero la deja chica. Con datos propios de cinco operadores de la región y fuentes como Chainalysis, el Banco Mundial y BBVA Research, el reporte arma un mapa donde el verdadero problema que resuelven los stablecoins no es solo la inflación: es la fragmentación.

El tamaño del fenómeno

Entre julio de 2022 y junio de 2025, la región acumuló cerca de 1,5 billones de dólares en volumen de transacciones cripto, según Chainalysis. El volumen mensual pasó de USD 20.800 millones a mediados de 2022 a un récord de USD 87.700 millones en diciembre de 2024: un crecimiento de 4,2 veces en apenas treinta meses. Solo en 2025, el volumen on-chain regional creció 60% interanual; de los USD 730.000 millones recibidos en el año, USD 324.000 millones se movieron en stablecoins (+89% interanual), mientras los usuarios activos mensuales de cripto crecieron 18%, tres veces más rápido que en Estados Unidos (Source: GO Markets, citando Chainalysis).

Dos rasgos distinguen a la región de otros mercados cripto del mundo. Primero, en países como Brasil, Argentina y Colombia, las compras de stablecoins ya superan la mitad de todas las compras en exchanges, lo que indica un mix de activos moldeado por pagos, no por especulación. Segundo, el 64% de la actividad cripto latinoamericana ocurre en exchanges centralizados, un porcentaje más alto que en Norteamérica o Europa (Source: Pomelo company data, citando Chainalysis).

Paradoja: rieles locales de primer nivel, banca transfronteriza rota

El hallazgo más incómodo del reporte no es sobre inflación sino sobre infraestructura. Latinoamérica combina algunos de los sistemas de pago domésticos más avanzados del mundo con una de las bancas transfronterizas más fragmentadas. Pix, en Brasil, procesó 79.800 millones de transacciones en 2025 y llegó al 93% de los adultos del país. Bre-B, en Colombia, sumó más de 617 millones de transacciones en sus primeros seis meses de vida, con 218 instituciones y 33 millones de usuarios. México, Argentina y Colombia tienen además sus propios estándares de transferencia en tiempo real (SPEI, CVU, Bre-B).

El problema es que ninguno de estos sistemas interopera entre sí ni cruza fronteras. Cada país es un mercado propio, con su propio marco regulatorio, sus controles cambiarios y sus métodos de pago preferidos, y esa fragmentación ha sido una barrera estructural para cualquier negocio que opera en varios mercados de la región. Las stablecoins se volvieron, de facto, la capa de interoperabilidad entre esos sistemas: el tramo transfronterizo viaja on-chain y la última milla aterriza en el riel local que ya usa cada usuario. La fortaleza de los rieles domésticos, señala el reporte, no compite con los stablecoins: es lo que hace que el modelo funcione.

Lo que cuesta mover dinero, en dos mundos distintos

La brecha de costos es la evidencia más concreta de esa fragmentación. Enviar USD 200 por canales tradicionales costó en promedio 6,36% en el tercer trimestre de 2025 a nivel global; los bancos, el canal más caro, promediaron 14,99%, y hasta los operadores digitales de remesas se mantuvieron en 3,54%, por encima de la meta del 3% fijada por la ONU. En la cadena de stablecoins dominante, el costo comparable de una transferencia on-chain se mide en centavos: una comisión mediana de apenas USD 0,09). El tramo mayorista del corredor se repreció en dos órdenes de magnitud; lo que sigue siendo caro es la última milla regulada.

Tres fricciones, tres países

El reporte arma su tesis recorriendo casos nacionales donde el mismo mecanismo aparece bajo distintas formas de fricción monetaria. En Argentina, es la inflación y la volatilidad de la demanda de pesos en coyunturas políticas binarias la que empuja el ahorro hacia dólares digitales. En Bolivia, es directamente la escasez de dólares: tras el abandono del tipo de cambio fijo que sostuvo el país entre 2011 y 2025, la plataforma de comercio transfronterizo de Mandioca registró primas del mercado paralelo de 80-95% sobre el tipo oficial, con un pico cercano al 200% en mayo de 2025; hoy el Banco Unión estatal ya permite comprar USDT desde su billetera Yasta y el Ministerio de Economía boliviano evalúa un marco regulatorio que reconozca a USDT como instrumento de pago junto al boliviano y al dólar. En Colombia, el problema es la volatilidad cambiaria pura: el peso se depreció cerca de 15% en 2024, y los stablecoins ya representan el 48% de las compras cripto del país, usados por importadores como cobertura de capital de trabajo más que como posición especulativa.

La otra cara: inclusión financiera

El reporte conecta este fenómeno con el problema estructural de la bancarización regional. La tenencia de cuentas entre adultos de Latinoamérica y el Caribe pasó de 39% en 2011 a 70% en 2024, pero eso todavía deja a tres de cada diez adultos sin cuenta financiera. El dinero móvil está cerrando esa brecha más rápido que ningún otro canal: 37% de los adultos ya tenía una cuenta de dinero móvil en 2024, 15 puntos más que en 2021, impulsando la tasa de ahorro formal de la región de 18% a 29% en el mismo período. Para una porción significativa de la población —unos 57,7 millones de personas, cerca del 12% del total regional, ya tenían monedas digitales a comienzos de 2025— una billetera de stablecoins es la primera cuenta denominada en dólares que tuvieron en su vida.

El verdadero motor de crecimiento ya no es el ahorro minorista

El dato que probablemente más le importe al ecosistema de pagos es este: según el reporte, el mercado cruzó de la cobertura minorista al settlement B2B, y son los pagos a proveedores y las liquidaciones institucionales —no el ahorro individual— los que están traccionando el crecimiento. Los pagos B2B en stablecoins crecieron 733% interanual a nivel global en 2025, hasta USD 226.000 millones, y dentro del total regional los flujos institucionales, liderados por Brasil, crecieron más de 100% período contra período en la última ventana medida. La cobertura cambiaria construyó la base de usuarios durante los años de inflación; la infraestructura B2B es lo que está construyendo el mercado ahora.

Fuentes:
«The LatAm Stablecoin Economy 2026: Infrastructure, Players & the Institutional Opportunity», Stablecoin Insider, agosto 2026, con datos de Chainalysis, Banco Mundial (Global Findex 2025 y Remittance Prices Worldwide), BBVA Research/Banxico, GO Markets, Pomelo, Mandioca, VelaFi, Arkham Research y Coinchange.

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