México ajusta su regulación financiera

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  • El regulador mexicano acaba de tomar dos decisiones que impactarán en el sistema financiero
  • Por un lado, la pausa a una propuesta que buscaba cambiar las reglas de las comisiones en pagos con tarjeta; por otro, un endurecimiento de las exigencias para las sociedades financieras populares para proteger a los ahorristas

Regulación financieraAunque se trata de decisiones con impacto local, las dos medidas que tomó la CNBV envían señales relevantes para bancos, fintech e inversionistas internacionales que operan o miran hacia México como uno de los mercados financieros más dinámicos de América Latina. Vamos a analizar de qué se tratan.

Pausa en las reglas para pagos con tarjeta

El Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores decidieron retirar, por ahora, una propuesta regulatoria que buscaba modificar el funcionamiento de las redes de medios de disposición, es decir, el sistema que hace posibles los pagos con tarjetas de crédito y débito.

El punto más sensible era la intención de reducir las llamadas cuotas de intercambio. Estas son las comisiones que el banco que procesa el pago de un comercio paga al banco que emitió la tarjeta del cliente. Aunque suelen pasar desapercibidas para el usuario final, representan una fuente relevante de ingresos para las instituciones financieras, sobre todo para las de mayor tamaño.

La propuesta también buscaba que las reglas de acceso y operación de estas redes no dependieran exclusivamente de acuerdos privados entre bancos, marcas y procesadores, sino que tuvieran una mayor intervención regulatoria.

Sin embargo, tras presentar el proyecto y su análisis de impacto regulatorio ante las autoridades correspondientes, los reguladores optaron por retirar formalmente el procedimiento. El argumento central fue la necesidad de realizar un análisis más profundo, dada la relevancia del sistema de pagos para la estabilidad financiera y para la expansión del uso de tarjetas en la economía.

En términos prácticos, esto significa que no habrá cambios inmediatos en las comisiones ni en la estructura operativa del mercado. Para los bancos, especialmente los grandes emisores de tarjetas, la pausa evita un recorte directo en ingresos. Para los comercios y consumidores, queda abierta la incógnita sobre si, en el futuro, podrían beneficiarse de menores costos en transacciones electrónicas.

Sofipos bajo presión tras el caso CAME

El segundo frente regulatorio es más delicado. La CNBV endureció las reglas aplicables a las sociedades financieras populares, conocidas como Sofipos, tras el colapso de CAME a mediados de 2025.

El caso reavivó recuerdos de fraudes anteriores, como el de Ficrea, y volvió a poner bajo la lupa la suficiencia del Fondo de Protección de Sociedades Financieras Populares (Prosofipo), el mecanismo que cubre a los ahorradores en caso de quiebra.

De acuerdo con datos recientes del sector, de las 33 Sofipos autorizadas por la CNBV, solo dos presentan indicadores financieros sólidos. Diez se encuentran en estado de precaución y 21 en situación crítica, con debilidades en rentabilidad, morosidad o niveles de cobertura. Es decir, casi dos tercios del sector muestran fragilidad relevante.

Entre las entidades más visibles aparecen Nu México, que cuenta con más de 13 millones de clientes y busca convertirse en banco, y Klar, con varios millones de usuarios. Ambas registran pérdidas bajo métricas de rentabilidad, aunque mantienen niveles distintos de cobertura de cartera vencida.

Más reservas y más aportaciones al Fondo

La nueva resolución regulatoria, vigente desde inicios de año, endurece los criterios de clasificación de cartera y exige mayores reservas preventivas. El objetivo es reducir la probabilidad de que otra Sofipo llegue a un punto de quiebra que obligue a activar el Fondo, el cual quedó debilitado tras el caso CAME.

En paralelo, desde la supervisión de banca de desarrollo y finanzas populares de la CNBV se solicitó a las propias Sofipos fortalecer financieramente el Fondo. En la práctica, cada entidad deberá realizar aportaciones adicionales, determinadas por la autoridad.

Para las instituciones con respaldo de grandes inversionistas o mayor escala, el ajuste puede ser manejable. Para las más pequeñas, que ya enfrentan altos niveles de morosidad y márgenes estrechos, el doble impacto de mayores reservas y mayores contribuciones podría tensionar aún más su estructura financiera.

¿Depuración en puerta?

El endurecimiento regulatorio abre la puerta a un proceso de consolidación. Algunas Sofipos podrían buscar alianzas, fusiones o cambios en su modelo de negocio. Otras podrían optar por salidas ordenadas del mercado.

La intención del regulador parece clara: evitar que varios problemas estallen al mismo tiempo y superen la capacidad de respuesta del Fondo de protección. Sin embargo, la incógnita es cuántas entidades podrán adaptarse al nuevo estándar sin que la presión regulatoria acelere la depuración del sector.

En los próximos meses, ese equilibrio será puesto a prueba.

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