Pagos transfronterizos: la hora de la convergencia

Panel Fintech Summit Americas- Parte 2

29
México 2026
– Panel
Fintech Summit Americas
 & Token Americas

Un panel con representantes de SWIFT, Santander, OpenFX y el ecosistema PIX de Brasil dejó un mensaje compartido: la infraestructura tradicional y las nuevas tecnologías dejaron de competir por espacio y empezaron a convivir en un mismo flujo de pago

Pagos transfronterizos: la hora de la convergenciaEn estos años, el debate sobre el futuro de los pagos transfronterizos se planteó como una disyuntiva: rieles bancarios tradicionales frente a soluciones basadas en blockchain. Un panel reciente centrado en pagos para Latinoamérica —con voces de SWIFT, Santander, OpenFX y del ecosistema de pagos instantáneos de Brasil— sugiere que esa disyuntiva ya no describe bien el momento actual de la industria. El modelo que se está imponiendo es híbrido, y cada tecnología ocupa el lugar donde resuelve mejor un problema específico.

Lee la primera parte del informe aquí:

Pagos sin fricción

 

Los rieles tradicionales son más rápidos de lo que se cree

Mario Medina, a cargo de la oficina de SWIFT en México, abrió el panel con datos que buscan corregir una percepción extendida: la de que un pago cross-border tarda «tres o cuatro días» por default. Según cifras de SWIFT, el 41% de los pagos que llegan a México desde cualquier parte del mundo se ejecutan en menos de una hora, y el 97% se completa en menos de 24 horas. Los pagos que salen hacia Estados Unidos promedian 46 minutos con 48 segundos, mientras que geografías con controles cambiarios más estrictos, como Colombia, elevan ese promedio a más de nueve horas.

El dato más relevante para entender dónde está la fricción real: de todo el tiempo que toma ejecutar un pago, solo el 20% corresponde al tránsito entre bancos corresponsales. El 80% restante ocurre dentro del banco beneficiario final, en los procesos internos previos al abono en la cuenta. Es decir, el cuello de botella no está tanto en el riel como en lo que cada institución hace una vez que el dinero llega.

Para atacar justamente esa fricción, SWIFT lanzó en octubre del año pasado el «SWIFT Scheme»: un conjunto de reglas que las instituciones adoptan para dar trazabilidad total del pago, transparencia de comisiones y tipo de cambio antes del envío, y operación 24/7. Medina reportó que ya son 31 instituciones a nivel global las que operan bajo este esquema en producción, con resultados que compiten de igual a igual con cualquier solución nueva: pagos entre Australia e India ejecutándose en 37 segundos, y transferencias de Itaú (Brasil) hacia JP Morgan y RBC (Canadá) en poco más de 42 segundos, de extremo a extremo. Santander México ya forma parte de esta iniciativa y se encuentra en proceso de adopción.

Dato clave

97% de los pagos que llegan a México se ejecutan en menos de 24 horas; bajo el nuevo SWIFT Scheme, transferencias entre Itaú (Brasil) y JP Morgan/RBC (Canadá) tardan solo 42 segundos.

Solo el 20% del tiempo total de un pago cross-border ocurre en el tránsito entre bancos corresponsales; el 80% restante es procesamiento interno del banco beneficiario

Stablecoins: el riel para los corredores que nadie más resuelve bien

Si SWIFT está optimizando el riel que ya existe, OpenFX construye sobre una lógica distinta: usar stablecoins como capa de liquidez para resolver corredores donde el sistema tradicional es más lento y costoso. Catherine Kaupert, Head de Latinoamérica de la compañía, explicó el concepto de «stablecoin sandwich»: convertir una moneda local a un stablecoin como USDC o USDT, y desde ahí convertirlo a la moneda de destino.

El caso de uso más claro es el de corredores «exóticos» —su ejemplo fue un pago de reales brasileños a pesos filipinos— que tradicionalmente dependen de pools de liquidez fragmentados por país y pueden tardar días. Con el stablecoin como intermediario, esa misma operación se resuelve en unos 30 minutos. Para clientes que no quieren exposición directa a criptoactivos por razones regulatorias, OpenFX ofrece la conversión como un servicio fiat-to-fiat: la institución entrega pesos colombianos, por ejemplo, y recibe AED, sin tocar stablecoins en ningún momento visible.

Dato clave

OpenFX reporta un SLA de 3 horas y un costo de 0.15% para conversiones fiat-to-fiat vía stablecoins, frente al 3.4% que puede tomar el mismo corredor por métodos tradicionales.

El cliente entrega y recibe moneda local; la conversión intermedia a USDC/USDT ocurre «por detrás» sin exposición directa a cripto.

 

PIX como recordatorio de que la tecnología no es lo primero

La intervención de Romy Klenquen, especialista brasileña en sistemas de pago con más de 20 años de trayectoria, aportó un matiz importante al entusiasmo tecnológico: el éxito de PIX no partió de la tecnología, sino de la infraestructura y la gobernanza previas. Brasil ya contaba con un sistema de pagos sólido y reconocido internacionalmente antes de construir PIX sobre él, con reglas claras de interoperabilidad que permitieron la participación conjunta de bancos, fintechs, cooperativas y aseguradoras bajo un mismo estándar. La obligatoriedad para los grandes bancos y la gratuidad para el usuario final aceleraron la adopción masiva.

Su conclusión para el resto de la región fue explícita: no existe un modelo único para replicar, sino principios —interoperabilidad, gobernanza clara y simplicidad— que cada país debe adaptar a su propio punto de partida.

La convergencia no es una etapa de transición, es la nueva normalidad

Gerardo Vargas, responsable de pagos y FX en Santander, ofreció quizás la síntesis más útil del panel: para un banco que mueve tanto remesas de 500 dólares como operaciones institucionales en billones, lo que importa no es el riel en sí, sino que el pago llegue «de manera eficiente, trazable, con seguridad» y proteja el dinero del cliente. Santander opera hoy con SWIFT, con rieles intragrupo para pagos instantáneos en ciertas geografías, y ha experimentado con soluciones punto a punto adicionales.

Esa lógica —elegir el riel según el caso de uso, no según la narrativa tecnológica— es la que atraviesa todo el panel. Los panelistas coincidieron en que la región no debería buscar reemplazar un sistema por otro, sino entender qué corredores, qué volúmenes y qué perfil de cliente exige cada tecnología. Para una compañía que busca expandirse en Latinoamérica, la recomendación compartida fue clara: entender que la región no es homogénea, priorizar la conexión a rieles locales donde existan (PIX en Brasil es el ejemplo obligado) y evaluar caso por caso si el costo y la velocidad justifican una capa de stablecoins para los corredores donde la liquidez tradicional es escasa.

El horizonte que dibujaron, más que una guerra entre sistemas, es uno donde el «cross-border payment» deje de ser una categoría especial y se convierta, como ya ocurre con enviar un mensaje, en una operación tan cotidiana que no necesite nombre propio.

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