- El mercado de stablecoins se divide en dos territorios: USDT lidera en pagos mientras que USDC domina en DeFi
- Esta estructura dual que por ahora se sostiene, en el futuro, la regulación la puede terminar forzando a una convergencia
Durante años, USDT y USDC fueron tratados como sustitutos casi perfectos: dos versiones del dólar on-chain compitiendo por el mismo usuario. Los datos del primer semestre de 2026 muestran que esa narrativa ya no describe la realidad. Según un análisis de Dune Analytics recogido por Cointelegraph y replicado por blockchainreporter.net, ambas stablecoins —que juntas controlan el 83% de un mercado de 315.000 millones de dólares— dejaron de disputarse el mismo terreno para especializarse en funciones distintas.
USDT se queda con los pagos comerciales
En el primer semestre del año, USDT procesó cerca de 95.000 millones de dólares en pagos comerciales identificados, frente a apenas 14.000 millones de USDC: una proporción de casi 7 a 1. La brecha es todavía más marcada en transacciones B2B, donde Tether concentra el 92% de un flujo de 48.000 millones de dólares.
El motor de ese dominio es Tron, la red donde vive la mayor parte del supply de USDT. Allí, cerca del 93% de los tokens está en billeteras comunes y no en exchanges, un patrón que apunta a un uso real de transferencia de valor —remesas, comercio exterior, capital de trabajo para pymes— más que a actividad especulativa. Los costos bajos y la velocidad de la red convirtieron a Tron en un riel de facto para economías con acceso restringido al dólar.
USDC se consolida como la moneda de cuenta de DeFi
El patrón se invierte en el terreno de las finanzas descentralizadas. En junio, USDC movió aproximadamente 2,6 billones de dólares en la red Base y otros 1,6 billones en Ethereum, cifras que superan largamente los volúmenes de pago de USDT pero que están concentradas casi por completo dentro de protocolos DeFi: pools de liquidez, mercados de préstamos y estrategias automatizadas. En Base, la velocidad diaria de USDC llegó a ser 20 veces su supply circulante, señal de un activo que rota constantemente dentro de aplicaciones, no que se atesora.
Base —el L2 incubado por Coinbase— se volvió el riel preferido de USDC, mientras Ethereum sigue siendo la plaza institucional donde se liquidan operaciones de mayor tamaño. Ambas redes lideran de forma consistente los rankings de actividad de desarrolladores, lo que refuerza la asociación de USDC con la capa de innovación del ecosistema más que con la simple transferencia de valor.
Otras lecturas confirman —y matizan— la tendencia
El mismo informe de Dune fue retomado por varios medios especializados, y algunos aportan ángulos adicionales:
- La voz de Dune. En ETHCC 2026 (Cannes), el CEO de Dune, Fredrik Haga, resumió el fenómeno diciendo que el uso de stablecoins en pagos y transacciones B2B «ya dejó la estación» y seguirá siendo el segmento más grande del mercado on-chain, según reportó Cointribune. Haga también advirtió que un exceso de regulación sobre la actividad on-chain podría romper la programabilidad que hace útiles a estos sistemas.
- Otra métrica, otro matiz. Un dato de Visa/Allium citado por bitcoinfoundation.org complica la lectura binaria: en junio, el volumen ajustado de transacciones con stablecoins alcanzó un récord de 1,79 billones de dólares, y en esa medición específica USDC concentró el 67% (1,21 billones) frente al 32% de USDT (576.000 millones), con Base y Ethereum casi empatados como redes líderes. La diferencia con los números de Dune muestra que el resultado depende de qué se mide —pagos comerciales identificados versus volumen de transacciones total— y es una advertencia útil para cualquier análisis que use una sola fuente de datos on-chain.
- La lectura operativa. Crypto Daily traduce la divergencia a decisiones concretas de tesorería: pagar a un proveedor en efectivo digital con rapidez y bajo costo sigue favoreciendo a USDT sobre Tron, mientras que proveer liquidez o operar en un L2 de Ethereum empuja naturalmente hacia USDC. La ruta más eficiente para mover valor entre ambos universos, señala el medio, casi nunca es un bridge on-chain sino pasar por un exchange centralizado con libros profundos en ambos activos.
- El contexto regulatorio. La consolidación de este mapa ocurre en paralelo a la ley GENIUS de EE.UU., que creó el primer marco federal para stablecoins de pago, y a la incertidumbre sobre la ley CLARITY, cuyo pase por el Senado antes del receso de agosto tiene, según Galaxy, apenas 50% de probabilidad. A esto se suma la entrada de un nuevo actor, Open USD (OUSD), respaldado por más de 140 empresas incluidas Visa y Mastercard, que podría añadir un tercer polo al mapa de especialización.
Qué significa para el mercado
La lectura de fondo es que la comparación tradicional «USDT versus USDC» pierde sentido como marco de análisis. Cada activo construyó un foso distinto: Tether, por integración profunda con billeteras y exchanges orientados a pagos en mercados emergentes; Circle, por composabilidad dentro de la capa DeFi, donde cada protocolo nuevo refuerza su posición como colateral y unidad de cuenta de referencia.
Para el negocio bancario y fintech en América Latina, la implicancia es directa: quien diseñe rieles de pagos transfronterizos o de liquidación B2B con stablecoins probablemente encuentre en USDT (y en Tron) la infraestructura con mayor profundidad de mercado real, mientras que cualquier estrategia de tesorería on-chain o participación en DeFi institucional apunta hoy a USDC. La pregunta abierta —y la que definirá la segunda mitad de 2026— es si esta estructura dual se sostiene o si la regulación termina forzando una convergencia.





