Staking: los que ganan (y los que quieren ganar)

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  • Mientras neobancos y exchanges ya cobran rendimiento por staking, la banca tradicional recién negocia el permiso para subirse al negocio
  • El negocio del staking ya no depende solo del usuario retail: los actores globales están construyendo los rieles para que la banca tradicional se suba después

Staking: los que ganan (y los que quieren ganar)El staking dejó de ser una práctica de nicho para volverse, en 2026, un campo de batalla entre quienes ya lo ofrecen y quienes todavía necesitan permiso regulatorio para hacerlo. La brecha entre ambos grupos —fintechs cripto-nativas y neobancos por un lado, banca tradicional por el otro— define buena parte de la disputa competitiva del año en América Latina y Estados Unidos.

Los que ya ganan

Hoy el negocio del staking está concentrado en actores que no cargan con la arquitectura regulatoria de un banco. En América Latina, los neobancos lo integraron directamente en sus apps de uso masivo: Nubank ofrece staking y recompensas sobre 28 activos a más de 7 millones de usuarios que ya usan funciones cripto dentro de una base de 131 millones, lo que lo convierte en la oferta cripto más completa entre los neobancos de la región. A su lado operan los exchanges regionales —Bitso, Ripio, Buda— que combinan liquidez, depósito bancario local y, cada vez más, productos de rendimiento.

El impulso institucional también cambió de escala. En febrero de 2026, Crypto Finance Group, la unidad de Deutsche Börse Group, anunció su expansión en América Latina apuntando a bancos, gestores de activos e intermediarios financieros que buscan custodia e infraestructura de grado institucional. Es una señal de que el negocio del staking ya no depende solo del usuario retail: los actores globales están construyendo los rieles para que la banca tradicional se suba después.

Bancos ya activos en algún segmento cripto —aunque todavía no necesariamente en staking— muestran el camino: Banco Santander Brasil integró compraventa de criptoactivos en su app en 2023, el Banco de Crédito del Perú construyó una plataforma de acceso cripto dentro del entorno bancario, e Itaú Unibanco lanzó custodia de activos digitales en 2024. Ninguno lo hizo por posicionamiento de marca: buscan retener flujos que ya estaban migrando hacia exchanges no bancarios.

Los que quieren entrar

La banca tradicional latinoamericana está siguiendo una secuencia clara: primero custodia, después todo lo demás. En Argentina, el BCRA cerró un marco regulatorio que habilita a los bancos comerciales a ofrecer trading y custodia cripto, con implementación prevista para 2026, revirtiendo la restricción vigente desde 2022. En paralelo, Brasil formalizó tres categorías operativas —intermediarios, custodios y brokers— mediante las Resoluciones BCB 519, 520 y 521 de noviembre de 2025, reconociendo la custodia como función regulada e independiente.

La lógica detrás de esta secuencia es explícita: la custodia es la modalidad de menor riesgo regulatorio, y desde ahí las instituciones pueden expandirse hacia trading, tokenización y staking. Es decir, el staking no es el punto de entrada de los bancos al negocio cripto: es la etapa dos o tres, la que llega una vez resuelto el problema de guarda segura de los activos.

En Estados Unidos, la puerta regulatoria se abrió antes desde el lado de los valores. La guía de la SEC de mayo de 2025 concluyó que el staking protocolar, definido de manera acotada, no constituye una oferta de valores bajo la Securities Act ni la Exchange Act, aunque se trata de una posición interpretativa del staff, no una norma vinculante. El organismo va por más: la propuesta «Regulation Crypto» podría publicarse para comentario público ya en julio de 2026, estableciendo exenciones y refugios regulatorios formales para ciertas actividades on-chain.

La disputa

El conflicto no es si el staking va a estar permitido —esa discusión, en gran medida, ya se saldó a favor de la actividad— sino bajo qué condiciones y quién controla las reglas. Tres frentes concentran la tensión:

Discrecionalidad del proveedor. La guía de la SEC no cubre todos los casos. Los esquemas donde el proveedor garantiza una recompensa fija, o donde ejerce discrecionalidad sobre cuándo y cuánto stakear, quedan fuera del refugio regulatorio y permanecen en una zona legalmente incierta, porque ese tipo de gestión activa puede activar el criterio de «esfuerzo de terceros» del test Howey. Es precisamente el modelo que usan muchos productos de staking-as-a-service que hoy ofrecen bancos y neobancos.

Congreso versus regulador. La Clarity Act enfrenta semanas decisivas en el Senado: si no avanza antes de agosto, el proyecto pierde viabilidad este año por la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre. Ante esa incertidumbre, la SEC decidió no esperar: está construyendo su propio régimen de exenciones en paralelo al Congreso, en lugar de esperar a que la legislación la obligue a moverse.

Europa evalúa desde cero. Mientras EE.UU. avanza hacia la permisividad, el Parlamento Europeo recién empieza a preguntarse si el staking necesita reglas propias. La comisión ECON aprobó un informe que pide a la Comisión Europea evaluar la regulación de DeFi, staking, préstamos cripto y NFT, con voto de todo el pleno previsto para el 7 de julio. Lo que Bruselas decida en los próximos dos años definirá si Europa se convierte en un polo de innovación blockchain o en un mercado fragmentado — una frase que también podría aplicarse, con matices, al mapa regulatorio latinoamericano, donde cada país avanza a su propio ritmo sin marco regional común.

La ventana que se abre

El resultado, para el negocio, es una asimetría temporal: quienes ya ofrecen staking —neobancos y exchanges— acumulan usuarios y datos de comportamiento mientras la banca tradicional todavía negocia el marco que le permitirá competir. Para cuando los bancos completen la secuencia custodia-trading-staking, es probable que el mercado de rendimiento cripto en LatAm ya tenga ganadores consolidados. La pregunta de fondo no es si los bancos van a poder hacer staking —eso ya parece definido— sino si van a llegar a tiempo para disputar la base de usuarios que las fintechs cripto-nativas ya capturaron.

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