Tokenización de activos: la nueva forma de levantar capital

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El autor de este contenido es el ingeniero industrial
Luis Alejandro Giralt
CEO & Co-Founder de Bancus,
experto en blockchain,
 distinguido por Forbes como Top Entrepreneur 2025
y autor del libro
Tokenización de activos digitales para cavernícolas

 

Durante décadas, las empresas han recurrido a distintos mecanismos para conseguir financiamiento. Primero fueron las IPO —salidas a bolsas como la de Nueva York o Toronto—, luego los ICO del mundo cripto, que en su mayoría resultaron ser esquemas sin respaldo, y más recientemente el crowdfunding colaborativo. Cada generación de instrumentos trajo sus promesas. La tokenización de activos reales parece demostrar que es la que más fundamentos tiene hasta ahora.

¿Qué es exactamente? En términos simples: convertir los derechos de propiedad sobre un activo —un inmueble, una participación en una empresa, un bono— en un token digital registrado en blockchain. Ese token funciona como una acción digital que da al comprador copropiedad real sobre el activo subyacente. No es metáfora ni promesa futura: es un instrumento con respaldo concreto.

A estos tokens se les llama RWAs (Real World Assets), y su diferencia fundamental con las criptomonedas especulativas es justamente eso: están respaldados por activos del mundo físico.

 

Por qué les interesa a las empresas

Las ventajas operativas son reales y medibles. La primera es liquidez: un activo tokenizado puede comprarse y venderse en mercados secundarios las 24 horas, los 7 días de la semana, sin los ciclos de liquidación de días que caracterizan a los mercados tradicionales. La segunda es acceso: fraccionar un activo de alto valor permite que inversores minoristas participen con montos que antes eran inaccesibles. Un edificio comercial que antes requería un comprador con millones disponibles hoy puede tener cientos de copropietarios desde cualquier parte del mundo.

A esto se suman los contratos inteligentes (smart contracts), que automatizan el cumplimiento regulatorio —por ejemplo, verificar que un comprador sea un inversor acreditado— y eliminan capas de intermediarios que encarecen y ralentizan las transacciones.

Los tokens RWA también tienen uso en finanzas descentralizadas (DeFi): pueden usarse como colateral para obtener préstamos, convirtiendo activos que normalmente permanecen estáticos —como un inmueble o una participación en una empresa— en instrumentos que generan liquidez adicional.

El componente psicológico

Más allá de los números, hay algo que ocurre en la cabeza del comprador que vale la pena nombrar. La tokenización activa dos motivaciones humanas que los instrumentos financieros tradicionales rara vez tocan.

La primera es el sentido de pertenencia. Ser copropietario —aunque sea fraccionario— de algo que antes estaba reservado para capitales grandes genera una identificación real con el proyecto. La segunda, quizás más poderosa desde el punto de vista del marketing, es el estatus: el token holder no solo invirtió, sino que pertenece a un grupo que accedió a algo que antes era exclusivo.

Ese perfil de inversor es cualitativamente distinto al accionista pasivo de una bolsa tradicional. Es un promotor activo, alguien con incentivo propio para hablar bien del proyecto, recomendarlo y defenderlo. Para una empresa en etapas tempranas, eso vale tanto como el capital mismo.

Los números que dan contexto

El mercado de activos tokenizados rondaba los 3.500 millones de dólares a finales de 2025, con proyecciones que lo ubican por encima de los 15.000 millones para 2030. No es un nicho marginal: los principales bancos del mundo tienen en desarrollo patentes relacionadas con tokenización de activos RWA, lo que sugiere que la infraestructura institucional está siguiendo el mismo camino.

En términos operativos, ya se pueden hacer el proceso completo de tokenización en plazos de dos semanas y con costos que pueden partir desde los 10.000 dólares, una fracción de lo que implicaba una salida a bolsa tradicional.

Sería un error leer todo lo anterior como una solución automática. La tokenización es un instrumento, no una estrategia completa.

Para que funcione, necesita al menos tres componentes: la parte técnica sobre blockchain, un documento explicativo sólido —un whitepaper o lightpaper que detalle el proyecto con claridad— y una estrategia de marketing concreta. Sin los tres, el token puede existir técnicamente y no llegar a ningún lado.

Hoy en día la tokenización no es solo una tendencia, sino que se ha consolidado como una estrategia financiera disruptiva que está transformando la manera en que se posee, intercambia y gestiona el valor, convirtiendo activos físicos en tokens digitales en una cadena de bloques o blockchain.

Luis Alejandro Giralt

2 COMMENTS

  1. Excelente explanação e esclarecimento sobre a Tokenização. e para nós como clientes Bancus é fantástico podermos fazer parte sendo Coproprietários comprando uma parcela conforme a condição de cada um. Agora posso Ser Dono de parte de um Banco Tecnológico. Parabéns ao Ceo Alejo e todo o grupo Bancus. Domingos Sávio – Brasil

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